Llevo, sin ser arlequín,
de colores mi librea,
yo salgo de tarde en tarde
y espero siempre a que llueva.
(El arco iris)

Doy al cielo resplandores
cuando deja de llover:
abanico de colores,
que nunca podrás coger.
(El arco iris)
Entre la lluvia y el sol,
un arco a todo color.
(El arco iris)
Son mis colores tan brillantes
que el cielo alegro en un instante.
(El arco iris)
Lleva años en el mar
y aún no sabe nadar.
(La arena)
En verano barbudo
y en invierno desnudo,
¡esto es muy duro!
(El bosque)

Él es tío sin sobrinos,
a todos calienta igual.
Si no sabes de quién hablo,
tras la primavera vendrá.
(El estío = el verano)
Confites, confites blancos
que rebotan en el suelo,
si no los recoges pronto
tendrás agua entre los dedos.
(El granizo)
En las regiones polares
se encuentra en todos los mares.
(El hielo)
De mi madre nací yo,
sin fundamento de padre;
y luego me he muerto yo
y de mi nació mi madre.
(El hielo)
Hay un hijo
que hace nacer
a la madre
que le dio el ser.
(El hielo)
Es tan humilde y tan buena
que hasta se deja pisar;
para el almuerzo y la cena
la vaca la va a tomar.
(La hierba)
El cielo y la tierra
se van a juntar;
la ola y la nube
se van a enredar.
Vayas donde vayas
siempre lo verás,
por mucho que andes
nunca llegarás.
(El horizonte)
Millares de soldaditos
van unidos a la guerra
y todos arrojan lanzas
que caen sobre la tierra.
(La lluvia)
Viene del cielo, del cielo viene,
a unos disgusta y a otros mantiene.
(La lluvia)

En mí se mueren los ríos,
y por mí los barcos van,
muy breve es el nombre mío,
tres letras tiene no más.
(El mar)
Lomos y cabeza tengo
y aunque vestida no estoy,
muy largas faldas mantengo.
(La montaña)
No ves el sol,
no ves la luna,
y si está en el cielo
no ves cosa alguna.
(La niebla)

Nazco en lugares abruptos
sin haber tenido padre
y conforme voy muriendo
va naciendo mi madre.
(La nieve)
Vuela en el aire,
pace en la tierra,
se posa en los árboles,
anda en la mano,
se deshace en el horno
y se ahoga en el agua.
(La nieve)
Las tocas de doña Leonor,
a los montes cubren
y a los ríos no.
(La nieve)

Es un rebaño de ovejas
que alegre recorre el cielo;
de vez en cuando nos moja,
pero también limpia el suelo.
(Las nubes)
Unas regaderas
más grandes que el Sol,
con que riega el campo
Dios Nuestro Señor.
(Las nubes)
En el cielo soy de agua,
en la tierra soy de polvo,
en las iglesias de humo
y mancha blanca en los ojos.
(La nube)
Como el algodón
suelo en el aire flotar,
a veces otorgo lluvia
y otras, sólo humedad.
(La nube)

No soy estación del Metro
ni soy estación del tren,
pero soy una estación
donde mil flores se ven.
(La primavera)

Cuatro puntos son
y para distinguirlos
necesitamos del sol.
(Los puntos cardinales)
Nicanor tenía un barco
y con él surcaba el río;
¿era este un barco pequeño
o este era un gran navío?
Lee despacio, Encarnación,
y hallarás la solución.
(Los puntos cardinales: norte, sur, este y oeste)
Tengo lecho
y no me acuesto
tengo curso
sin ser maestro.
(El río)
Kilómetros mido,
hectolitros llevo,
kilovatios doy,
hectáreas mantengo.
(El río)
Nazco y muero sin cesar;
sigo no obstante existiendo,
y, sin salir de mi lecho,
me encuentro siempre corriendo.
(El río)
Desde el día en que nací,
corro y corro sin cesar:
corro de noche y de día
hasta llegar a la mar.
(El río)
Sin vacación en sus cursos,
al principio son pequeños,
suelen nacer en montañas
y morir de marineros.
(Los ríos)
Como una peonza
da vueltas al sol,
gira que gira,
sin tener motor.
(La tierra)
Girando toda su vida,
toda su vida girando
y no aprendió a ser más rápida
da una vuelta y tarda un día,
da otra vuelta y tarda un año.
(La tierra)
Soy una bola grandota,
que gira constantemente,
y que desea saber,
dónde meter tanta gente.
Si ya sabes quien soy yo
eres muy inteligente.
(La tierra)

Es una enorme naranja
pero de zumo salado,
los gajos se le suponen
entre un par de meridianos.
(La tierra)

Retumban los tambores
con ecos tremendos
y chispas fugaces;
cae agua a raudales.
(La tormenta)

Bramido a bramido,
antes de las tormentas
todos lo hemos oído.
(El trueno)
Aparece por delante,
por los lados, por la espalda,
te descuidas un instante
y te levanta la falda.
(El viento)
¿Qué cosa es aquella
que te da en la cara
y no puedes verla;
que empuja sin manos
y hace andar sin ruedas;
que muge sin boca
y marcha sin piernas?
(El viento)
Rompe y no tiene manos,
corre y no tiene pies,
sopla y no tiene boca,
¿Qué te parece que es?
(El viento)
Vuela sin alas,
silba sin boca,
azota sin manos
y tú ni lo ves ni lo tocas.
(El viento)
Mandome Dios que volase,
y obedecile veloz,
y así, por doquier que pase,
canta sus glorias mi voz.
(El viento)
¿Qué es, qué es,
que te da en la cara
y no lo ves?
(El viento)